El 1 de junio, durante un entrenamiento con la bicicleta de contrarreloj, Wout van Aert se cayó y se golpeó el codo. La herida parecía manejable. Compitió en el Tour Auvergne-Rhône-Alpes, ganó una etapa, y luego todo se complicó. Durante la carrera, la herida no cicatrizó bien y contrajo una infección bacteriana que le obligó a abandonar antes de la sexta etapa. De vuelta en Bélgica, pasó por el hospital de Herentals, donde le intervinieron en dos ocasiones para limpiar la herida. Los antibióticos impidieron cualquier entrenamiento serio. El resultado: Van Aert fuera del Tour de Francia 2026, la primera vez desde 2018 que no tomará la salida.
Visma | Lease a Bike confirmó la baja el 17 de junio. El equipo anunciará el sustituto el 23 de junio, a menos de dos semanas del Grand Départ en Barcelona, fijado para el 4 de julio.
Una cadena de complicaciones, no una simple caída

Lo que convierte esta baja en algo más que un contratiempo ordinario es el mecanismo de la lesión. La caída inicial no generó alarma. Van Aert llegó al Tour Auvergne-Rhône-Alpes, rindió al nivel esperado y ganó. Pero el cuerpo no respondió igual: la infección bacteriana que se desarrolló durante la carrera alteró completamente el pronóstico.
Dos intervenciones quirúrgicas y un tratamiento con antibióticos dejan un margen de recuperación muy estrecho. La concentración de altura del equipo en Tignes —fase crítica de preparación antes del Tour— transcurrió sin él. Y sin entrenamiento específico en altitud, llegar al nivel que exige una Grand Tour en condiciones óptimas no era viable. Ni el corredor ni el equipo quisieron forzar algo que podría comprometer el resto de la temporada.
“Hemos llegado a la conclusión de que comenzar el Tour en plena forma no es factible en este momento”, explicó Van Aert en el comunicado oficial del equipo. “Ahora estoy totalmente centrado en mi recuperación para poder volver a mi mejor nivel más adelante esta temporada.”
Qué pierde Vingegaard sin Van Aert
Jonas Vingegaard llega al Tour de Francia 2026 como uno de los dos grandes favoritos a la victoria final. Pero la ausencia de Van Aert no es solo una pérdida numérica en la alineación: es una pérdida táctica con consecuencias concretas en carrera.

En los Tours ganados por Vingegaard en 2022 y 2023, Van Aert funcionó como un recurso táctico de amplio espectro. Podía controlar etapas de viento y nerviosismo en el pelotón, proteger al danés en las llegadas caóticas, endurecer el ritmo en montaña cuando convenía y resolver jornadas de transición que en apariencia parecían tranquilas pero que históricamente han generado pérdidas de tiempo inesperadas. Esa versatilidad es difícil de reemplazar con un único corredor.
La alineación confirmada para el Tour incluye a Matteo Jorgenson, Sepp Kuss, Bruno Armirail, Edoardo Affini, Victor Campenaerts y Per Strand Hagenes —este último ya incorporado para cubrir la baja previa de Christophe Laporte—. El sustituto de Van Aert se decidirá entre opciones como Ben Tulett o Wilco Kelderman, perfiles con mayor orientación escaladora pero sensiblemente menos versátiles que el belga.

Marc Reef, director deportivo de Visma, lo resumió sin rodeos: “Wout es uno de los corredores más importantes de nuestro equipo. Hemos explorado todas las opciones, pero su salud es lo primero. Con el proceso de recuperación necesario, no es posible que alcance su mejor forma a tiempo para el Tour.”
El Tour sin Van Aert no es el mismo Tour para Visma

Dicho esto, hay un matiz que conviene no ignorar. En los dos últimos años, Van Aert llegó al Tour en condiciones físicas por debajo de su mejor nivel —primero por la grave caída en la Vuelta a España de 2023, luego por las secuelas de una recuperación lenta— y su influencia real sobre las etapas de montaña fue limitada. El Tour 2022 y el Tour 2023 son los grandes referentes de su aporte, pero no los más recientes.
Lo que cambia de forma real es la gestión de los días impredecibles: los caídos, las escapadas que se dejan marchar equivocadamente, las etapas que empiezan llanas y terminan en caos. Ahí es donde un corredor como Van Aert marca diferencias antes de que el problema se vuelva visible.
Para el propio Van Aert, el horizonte apunta a la Vuelta a España —que arranca a finales de agosto— y al Mundial de Montreal. Dos objetivos de alto nivel para cerrar una temporada que comenzó con la victoria en París-Roubaix y que ahora atraviesa su momento más incómodo.
Lo que queda por definir
Visma cierra su alineación el 23 de junio. Quedan días para conocer quién ocupará el hueco y cómo redistribuye el equipo los roles internos. Pero la pregunta que rodea el Tour de Vingegaard ya tiene una variable menos: no contará con el corredor que mejor entiende su ciclismo y que lleva años construyendo victorias desde la segunda posición.
La lesión no elimina a Visma de la pelea. Sí reduce su margen para gestionar lo inesperado.
